Dibujando las bóvedas

Una vez obtenida la imagen de los volúmenes del violín hay que proceder a “dibujar”  las superficies de dicho violín. Mediante un programa profesional adecuado y teniendo la suficiente experiencia en el manejo de dicho programa se pueden conseguir unas bóvedas y un contorno aceptable.  Hay que conocer muy bien el modelo que se está procesando, el violín Huberman en nuestro caso, para poder dibujar con precisión todos los detalles y crear unas superficies aptas para poder ser mecanizadas mediante CNC.

Lo que realmente nos interesa para el propósito de la investigación es que las bóvedas sean semejantes al modelo original. Las posibles deformaciones que el violín ha sufrido durante estos 300 años se pueden corregir ligeramente para obtener unas formas lo más parecidas a la idea original que tenía en mente Antonio Stradivari.

tapa francesco